Ciudadanía y movimientos migratorios (2)
Día 2º encuentro de formación Acción Verapaz. El día 15 estuvieron con nosotros fr. Javier Gómez OP., Director del departamento de migraciones de la Conferencia Episcopal Española y Salvador Diánez, Vicario de pastoral social y Delegado de migraciones de la Archidiócesis de Sevilla. Fr. Xabier Gómez compartió con nosotros los desafíos que los movimientos migratorios nos tienen que llevar a afrontar: aprender a gestionar la diversidad que no siempre sabemos hacerlo, eliminar los prejuicios que podamos tener, crear un discurso contrario al discurso de odio o xenófobo y al discurso del miedo, hacer una lectura positiva de lo que las personas migrantes aportan a nuestra sociedad, a nuestra economía y a nuestras propias parroquias, las cuales se ven revitalizadas. Otros desafíos son la acogida y la regularización de estas personas, la consecución de flujos migratorios ordenados que no cuesten vidas y con los que no se hagan negocios, el conocimiento mutuo y la creación de espacios de encuentro que ayuden a dicho conocimiento. Es importante el mantenimiento y el refuerzo de los vínculos sociales, tanto los familiares, amigos y compatriotas como los otros que se establezcan. La vida social es esencial.
Para finalizar estas jornadas, Salvador Diánez nos estuvo hablando de lo que podíamos hacer para llevar a cabo esta acogida en nuestra archidiócesis de Sevilla. Nos habló de los corredores de hospitalidad. Estos corredores son necesarios para que las personas se sientan acogidas y se vean acompañadas en su proceso migratorio. Sevilla, que no suele ser una ciudad de permanencia sino un espacio de paso, por medio de estos corredores de hospitalidad puede acompañar a las personas que quieran seguir dicho proceso migratorio. Nos invitó a impulsar los corredores dentro de nuestras posibilidades, ofreciendo viviendas o nuestra propia comunidad parroquial como espacio de familia y de encuentro, ofreciendo respuestas a los vacíos del sistema de integración de la administración, contribuyendo a la concienciación, siendo denuncia, favoreciendo el conocimiento mutuo, etc. También nos comunicó la posibilidad de convertirse en familia de acogida, de formar parte de la red de acompañamiento y de mentores, las personas que acompañan y de fortalecer otras pastorales como la pastoral de acogida…
Tanto el primer como el segundo día se dio tiempo para el diálogo y las personas que asistieron pudieron hacer sus preguntas o sus comentarios. No quiero terminar estas palabras sin agradecer a los ponentes de estas jornadas su bien hacer y sin agradecer a todos los asistentes al acto por su presencia.







