Hoy comenzamos el tiempo de adviento, un tiempo en el que se nos invita a prepararnos para dejarnos hacer y habitar por Dios.
Él sale a nuestra vida y viene a nuestro encuentro porque quiere contar con nosotros para llevar a cabo su proyecto de paz y reconciliación. En un mundo y en una sociedad tan marcados por la división y la fragmentación, él nos llama a convertirnos a la fraternidad y a la comunión.
Esa es una de las enseñanzas del nacimiento del salvador, la paz: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres…», (Lc 2,14) y ese es uno de los grandes acentos de este tiempo de adviento en el se nos invita a practicar la justicia y a ser instrumentos de paz: «de las espadas forjarán arados, de las lanzas podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, venid; caminemos a la luz del Señor.» (Is 2, 4b-5)
Feliz adviento y feliz camino hacia la paz








